Blog

Sentirse culpable

Por el Dr. Satyanarayana Dasa, director del Jiva Institute en Vrindavan (India)

 

La culpabilidad es una emoción que hemos sentido muchas veces a lo largo de nuestras vidas. Es sorprendente como la culpabilidad nos puede sacudir por lo  más pequeño, y por la cosa más insignificante. Puede ser extenuante, depresivo y nos puede robar nuestra paz mental y energía. Para superar la culpabilidad y deshacerse de ella, necesitamos entender claramente por qué nos sentimos culpables.

 

¿Por qué nos sentimos culpables?

La culpabilidad se siente cuando quiera que pensamos que podríamos haber hecho algo pero erramos en ello, o que nos debíamos de haber abstenido de hacer algo y al final acabamos haciéndolo. La culpabilidad está apegada al juicio, es un imperativo cultural escondido, relacionado con el temor a ser castigados por alguna autoridad, sociedad o Dios; el castigo imaginado puede ser corporal o mental. Si funcionamos conforme a los ideales establecidos en nuestras mentes, y llevamos a cabo nuestros deberes acorde a ellos no hay culpabilidad. Cualquier discrepancia, entre el concepto de nuestros ideales y nuestras acciones, origina el sentimiento de culpabilidad haciéndonos sentir miserables y deprimidos.

El punto inicial de toda culpabilidad está en la mente, es una señal de advertencia emocional que la mayoría de las personas aprenden a través de su desarrollo social infantil normal. La aprendemos de nuestros padres, profesores y de la sociedad misma. Su propósito es hacernos saber cuando hemos hecho algo mal, nos ayuda a desarrollar un mejor sentido en nuestro comportamiento, y en saber cómo nos afecta tanto a nosotros como a los demás. Pero, muy a menudo, este propósito no se alcanza, sino que acaba en frustración, pena y depresión. Nos roba nuestro vigor, vitalidad, salud y paz de la mente. Aunque la culpabilidad tiene un buen propósito, si está basada en una moral o estándar irracionales, o si nuestro juicio acerca de nuestras aciones o falta de ellas es sesgada, entonces nos puede llevar a un sentimiento de  culpabilidad irracional.

 

Deshacerse de la culpabilidad

Para deshacerse de la culpabilidad, necesitamos tener el concepto adecuado de lo que es correcto e incorrecto, bueno o malo, moral e inmoral. Pero muchos de estos conceptos no son absolutos, lo que es bueno o moral en un cierto tiempo o lugar, puede ser malo o inmoral en otro tiempo o lugar. Lo que es una buena acción para uno, puede ser un crimen para otro. Por ejemplo, si un civil dispara a otro hombre, será perseguido; pero si un policía dispara a un asesino y protege la vida de otro, será elogiado y condecorado. Hay muchas historias, en las escrituras, que ilustran este hecho. Por lo tanto, es importante discriminar entre las causas adecuadas o inadecuadas de la culpabilidad.

Cuando se sienta culpable, trate de analizar la causa y vea si la acción/inacción que hizo perjudicaba a los demás o a usted mismo. Sea escéptico acerca del sentimiento de culpabilidad -¿está esto tratando de enseñarle algo racional y que le ayuda, acerca de su comportamiento; o sólo es una respuesta emocional, irracional, a una situación? La respuesta a esta pregunta será el primer paso para ayudarle a hacer un mejor frente a la culpabilidad en el futuro. Arjuna, en el primer capítulo de la Bhagavad Gita se siente culpable acerca de su decisión de luchar en contra de sus propios parientes y se siente abatido. Krsna, sin embargo, muestra que su sentimiento de culpabilidad es inapropiado. Él aduce desde varios ángulos -personal, social y espiritual- para refutar los sentimientos de culpabilidad de Arjuna.

En sánscrito, la culpabilidad es denominada un dosa, que significa aquello que corrompe la mente. En el primer capítulo de la Bhagavad Gita, está explícito que la culpabilidad había corrompido la mente de Arjuna y que le había hecho tan débil que se había vuelto impotente, tanto física como mentalmente.

El propósito de la expiación y la confesión, en las escrituras Hindús, es el de superar el sentimiento de culpabilidad que uno puede tener al llevar a cabo su deber sin reservas. La expiación se llama prayaschitta, que literalmente significa “aquello que purifica la mente”; este es uno de los propósitos tras los enunciados de las escrituras que dicen que por tomar un baño en un río sagrado, como el Ganga, uno se libera de todos los pecados. La confesión, en el Cristianismo, sirve para el mismo propósito, le ayuda a liberarse del sentimiento de culpabilidad. El sentimiento de culpabilidad, en sí mismo, es un pecado. Krishna (Gita 2.2) lo llama impureza (kashmalm) e infernal (asvargyam). Lo peor que uno puede hacer cuando se siente culpable es no hacer nada o abandonar su deber, como Arjuna hizo en el primer capítulo de la Bhagavad Gita.

 

Mejorando nuestro comportamiento

En lugar de atorarse por la culpabilidad, se debe de aprender de ella. Si la culpabilidad es racional, uno debe mirar en su corazón y reconocer la debilidad que le lleva a la culpabilidad, y entonces trabajar para ser más fuerte. No sucumbir en la culpabilidad otra vez (Gita 2.3). Si usted se siente culpable por una acción equivocada, como comerse cinco tabletas de chocolate de golpe, es su conciencia la que le está lanzando un mensaje acerca de su comportamiento, que probablemente usted ya ha reconocido que es un poco extremo. Así, el propósito racional de esta culpabilidad es tratar de convencerle a cambiar este comportamiento.

Si reconocemos los errores que nos llevan a la culpabilidad, entonces podemos ir a corregirlos. No debemos postergar la mejora de nuestro comportamiento. La culpabilidad sana nos está diciendo que necesitamos ser diferentes, y cuanto más pronto sea mejor. Los sentimientos de culpabilidad volverán otra vez y al tiempo, a menos que hayamos aprendido nuestra lección. Como en la escuela, no iremos al siguiente curso, a menos que pasemos el examen. Puede ser frustrante, pero así es como trabaja la vida; más pronto que “aprendamos la lección” -hacer arreglos, o trabajar para no estar en el mismo comportamiento dañino en el futuro- más pronto desaparecerá la culpabilidad. Si es exitoso nunca volverá para ese asunto, hemos pasado el examen. Pero el hecho de no reconocer y de no aceptar nuestros errores es una estupidez, ya que tenemos que cargar el bulto de la culpabilidad sin ninguna solución. Es como poner nuestro coche en punto muerto y apretar el acelerador, hace ruido, contamina el medio ambiente y no nos lleva a ningún sitio. La culpabilidad no atendida solo trae polución a nuestras vidas y a aquellos que nos rodean.

Si alguna vez hizo algo erróneo o doloroso, reconózcalo mentalmente. Usted no puede cambiar el pasado  pero puede hacer arreglos para su comportamiento. La culpabilidad es habitualmente circunstancial, esto significa que en una situación hicimos algo inapropiado y al cabo del tiempo nos sentimos culpables. Si reconocemos el comportamiento problemático y tomamos una acción rápida, nos sentiremos mejor acerca de aquello y la culpabilidad será aliviada. Obsesionarse con ella, sin embargo, y no tomar ningún tipo de comportamiento  compensatorio (como disculparse o cambiar su comportamiento negativo), hace que mantenga esos malos sentimientos de forma continuada. Aceptar y reconocer el comportamiento inadecuado, le hace rectificar y seguir hacia adelante.

 

El propósito de la culpabilidad

Todo tiene un propósito, y el propósito de la culpabilidad no es hacernos sentirnos mal solo por el hecho de sentirse mal; el propósito de la culpabilidad es obtener nuestra atención para que aprendamos algo de la experiencia y nos volvamos una mejor persona, esa es la culpabilidad sana. Si accidentalmente he dicho algo insultante a otra persona, mi culpabilidad me dice que debo disculparme a esa persona y pensar un poco más antes de hablar.

Al final recuerde que nadie es perfecto, errar es humano y perdonar divino. Así que seamos divinos y perdonémonos a nosotros mismos. Incluso aquellos que parecen perfectos, con vidas sin culpabilidad, puede que no sea así. Esforzarse para la perfección en cualquier parte de nuestras vidas, excepto en la espiritual, es una receta al fracaso, ya que nunca puede ser alcanzada. La única perfección posible está en la perfección espiritual.

Todos hacemos errores, nada hay de nuevo o de extraño acerca de esto. Muchos de nosotros descendemos a un camino en nuestras vidas que nos puede hacer sentir culpables después, cuando finalmente entendamos nuestro error. La clave, por lo tanto, es autorrealizar el error y aceptar que usted solo es un ser humano. No ocupe días, semanas o meses en autoculparse, o maltratando su autoestima debido a que debía de haber sido una persona ideal. No lo es, y ni yo lo soy. Es simplemente la vida.

 

eye-609987

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Al enviar este comentario aceptas nuestra política de privacidad