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Para hacer frente a la astenia: frutas y hortalizas

La astenia primaveral es una sensación de cansancio que afecta mucho a mujeres.

Con la llegada de la primavera, los suplementos vitamínicos proliferan como recurso popular para combatir el cansancio asociado a la astenia primaveral, pero numerosos expertos cuestionan los beneficios de esa ingesta sin supervisión médica y apuntan cuál es el mejor remedio: frutas y hortalizas. Los resultados de una investigación, en la que han intervenido científicos de varios países, se han plasmado en el libro “Hot Topics en vitaminas y salud” (Cátedra Tomás Pascual), una obra que analiza los denominados “alimentos fortificados” -aquellos a los que se les añaden nutrientes- y otro tipo de suplementos vitamínicos. La astenia primaveral es una sensación de cansancio, tanto físico como psicológico, que provoca una de cada diez consultas al médico durante esta época del año, y que en un 80 por ciento de los casos afecta a mujeres, según datos del Centro de Investigación sobre Fitoterapia. Esta sensación de cansancio y la popularidad reciente de las vitaminas como factores de prevención de enfermedades cancerígenas ha conducido a muchas personas a tomar suplementos vitamínicos sin consultar a un médico o, incluso, a abusar de su ingesta. Según los datos del estudio, entre el 16 y el 35 por ciento de los españoles ingiere habitualmente este tipo de productos. La doctora en Farmacia y coautora del libro Elena Alonso, ha explicado a EFE que lo mejor es acudir primero a un profesional sanitario antes de tomar un suplemento, porque las necesidades, dosis y tipos de vitaminas difieren de una persona a otra, y no todas son iguales. Según Alonso, en situaciones fisiológicas “normales” es posible obtener todas las cantidades necesarias de vitaminas con una dieta variada, por lo que se debe recurrir a los suplementos sólo en aquellas situaciones o etapas en las que haya un déficit nutricional, como la adolescencia o la lactancia. Es también el caso de las mujeres embarazadas, que deben incrementar su ingesta de ácido fólico, cuya cantidad recomendada es “muy difícil” de conseguir mediante la dieta, por lo que sería más sencillo alcanzarla utilizando un suplemento. Sin embargo, con otras vitaminas como la C y la E, Alonso recomienda ser “más prudente”, porque su uso para prevenir el riesgo de cáncer a día de hoy no tiene suficientes evidencias científicas. Aunque las vitaminas en los alimentos y en los suplementos tengan la misma forma y composición, la dosis de cada una de ellas en un comprimido suele ser mucho mayor que en los alimentos. Por este motivo, los expertos alertan de que abusar de los suplementos puede ser perjudicial para la salud, mientras que una dieta rica y variada nunca va a suponer un riesgo. “A través de los alimentos es muy difícil que obtengamos un exceso de vitaminas. Aunque nos tomemos dos kilos de naranjas al día nunca vamos a ingerir tanta vitamina C como la que obtenemos de un comprimido”, ha explicado Alonso. Las vitaminas que tomadas en exceso entrañan más riesgo para nuestra salud son las liposolubles (A, D, E y K), ya que al disolverse en grasa resultan más difíciles de eliminar de nuestro organismo. Entre ellas, la más peligrosa es la vitamina A, que se acumula en el hígado y que en mujeres embarazadas puede causar malformaciones en el feto, según ha detallado Alonso; pero no son las únicas perjudiciales en altas dosis. “Hasta ahora pensábamos que las vitaminas hidrosolubles (que se disuelven en agua, todas las B y la C) eran inofensivas porque se eliminaban por la orina, pero desde la generalización de los suplementos nos hemos dado cuenta de que también entrañan riesgos”. Por ejemplo, a partir de 2 gramos de vitamina C al día pueden aparecer cálculos renales, mientras que el ácido fólico puede originar alteraciones en el sistema inmunológico y promover lesiones cancerosas. Por ello y ante la duda, los expertos aconsejan pasar un examen médico para determinar el estado nutricional de cada persona y sus necesidades específicas antes de decidirse a tomar un suplemento. “Una dieta variada que incluya todo tipo de alimentos, preferiblemente la mediterránea, tomando cinco piezas de fruta y verdura diarias, siempre funciona”, ha recomendado Alonso, quien ha añadido que, en combinación con el ejercicio físico, es suficiente para que una persona sana no experimente cansancio durante esta primavera.

Fuente: Revista Natural

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