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“¡¡Me he quedado enganchad@!!”

Por Dña. Alicia Cano Marín (bióloga, quiromasajista y docente en Escuela Quirosoma)

¿Cuántas veces hemos escuchado a alguien a nuestro alrededor decir estas palabras? O la famosa expresión “¡¡me duelen las lumbares!!”,… muchas ¿verdad?… veamos cuáles pueden ser sus causas.

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La zona lumbar está constituida por 5 vértebras que aumentan de tamaño desde la L1 a la última vértebra, L5, y soportan todo el peso de la columna, de ahí que sean las más grandes y robustas de todas las vértebras de la columna.

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En esta zona lo más habitual es que el dolor esté causado por causas mecánicas o inflamatorias. Comenzaremos hablando de estas últimas. Nos referimos aquí a aquel dolor que aparece en personas jóvenes, que va empeorando día a día, que no mejora con el reposo y que incluso puede llegar a despertarte por las noches. Ante estas situaciones hay que remitir con prontitud al cliente al médico de cabecera o al reumatólogo, porque podría tratarse de espondilitis anquilopoyética o alguna otra enfermedad inflamatoria. Ciertamente, es difícil encontrarnos en el gabinete con algún caso así, lo más habitual es que nuestro dolor de espalda corresponda a alguna alteración mecánica, de hecho constituye la 2ª causa más habitual de baja laboral.

El dolor mecánico lumbar se caracteriza por mejorar cuando el individuo reposa, no genera rigidez matutina, puede aparecer a cualquier edad y casi siempre suele deberse a distensiones musculares, ligamentosas, artrosis,…

En la columna lumbar pueden aparecer signos de artrosis a partir de los 30 años. Normalmente cuando el dolor se localiza más en la zona sacra, suele ser debido a la distensión de los ligamentos iliolumbares, como estudian nuestros alumnos de Quiro II. Estos ligamentos son los encargados de anclar la columna sobre la pelvis.

En otras muchas ocasiones el dolor lumbar puede ser debido a

  • la rotura de un disco intervertebral (hernia discal) o
  • a su deformación (protusión).

La rotura o deformación en sí, no resulta dolorosa ya que el disco no tiene nervios y por tanto su rotura no genera dolor; el dolor sobreviene cuando el disco roto o la deformación presionan sobre una raíz nerviosa o sobre la médula directamente.

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En el gabinete, podemos realizar algunas pruebas como la del cinturón o Valsalva que nos harán intuir que existe el pinzamiento del nervio, pero como siempre les indicamos a los alumnos de Quiro I, sólo un médico podrá confirmar mediante una imagen diagnóstica si realmente existe hernia o protusión. En el caso de que sospechemos que esto es lo que le ocurre a nuestro cliente, podemos masajear de forma suave para aliviar el dolor o la contractura; algo que a mí me gusta mucho y que expliqué en otro artículo es la técnica de Heibe rolle, que relaja la musculatura y mejora el dolor de forma inmediata.

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En ocasiones si el nervio presionado es el ciático (L5-S3), el dolor eléctrico desciende además desde la lumbar por toda la parte trasera de la pierna, empeorando al estar mucho tiempo sentado o mucho tiempo de pie, y dificultando la marcha al caminar.

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En estas ocasiones es imprescindible trabajar también sobre la pierna para mejorar el dolor.

Y si el dolor no es provocado por artrosis, ni por hernia ni por un problema ligamentoso ¿cuál es el origen del dolor? Pues, o bien es un problema de escoliosis o de forma más habitual un problema muscular.

Comencemos por la escoliosis. Para darnos cuenta de esta alteración debemos realizar una buena exploración; esto como aprenden nuestros alumnos, es básico para llegar al punto de origen del dolor. Un paciente con escoliosis presenta un hemitórax más prominente que el otro, y la diferencia se acentúa al realizar una flexión de tronco; además presenta un hombro más alto de otro, un omoplato más prominente, un brazo más separado del tronco y una distribución asimétrica de pliegues en el cuerpo.

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En la escoliosis el masaje y los estiramientos ayudan a relajar los músculos tensos y doloridos.

Por último hablaremos de las causas musculares; aquí nos encontramos principalmente 2 orígenes del dolor:

  • Desequilibrio entre la musculatura abdominal y lumbar; la solución pasa por fortalecer los abdominales
  • La más común: acortamiento del psoas. Como sabéis este músculo es vital para el mantenimiento de la curvatura lumbar y además es flexor de cadera, de hecho es él, quien inicia la zancada. Su acortamiento acentúa la lordosis lumbar, provocando una anteversión de pelvis y el futuro acortamiento de otros músculos flexores de cadera como el cuádriceps. Recordad que este músculo pasa por encima de la rótula, y su acortamiento fijará la rótula favoreciendo la aparición de condromalacia de rótula o artrosis de rótula, es decir de un problema lumbar podremos tener otro en la rodilla, de ahí la importancia de recobrar el equilibrio músculo-esquelético. Para trabajar sobre el psoas es necesario estirarlo que ya debido a su profundidad no podemos masajearlo.

Y ahora ¿ya sabes por qué te duele la lumbar?. ¿Quieres saber más?¿Ser mejor quirosomático? Puedes formarte en Quiromasaje I y Quiromasaje II.

 

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