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La osteopatia y el deporte

La osteopatía es una terapia manual que trata de dar movilidad y elasticidad a todas las estructuras del cuerpo mediante el tratamiento del tejido blando y movilizaciones articulares, mejorando así la funcionalidad de las estructuras neurológicas, vasculares, articulares, musculares y viscerales. La finalidad del deporte es suplir las carencias del desarrollo físico que la sociedad de nuestros días nos ha limitado. El deporte al ser una actividad física conlleva un desgaste físico y unas alteraciones de la biomecánica y el equilibrio produciendo síntomas de dolor y acortamiento muscular en las estructuras de más uso “la función hace el órgano”. Por ejemplo un tenista, su función principal es golpear la pelota con una raqueta sujeta normalmente con la mano diestra. La función principal del antebrazo es de flexión de muñeca con pronación del codo, siendo la musculatura palmar la que más se desarrolla y pierde elasticidad, creando un varo mecánico de codo, creando a su vez una solicitación de ligamentos externos del codo y una contractura reactiva de defensa en el epicóndilo, apareciendo una epicondilitis o lo que se conoce como “codo de tenista”. En el deporte también tenemos lesiones traumáticas como pueden ser esguinces, roturas musculares, impactos, luxaciones, subluxaciones, fracturas, etc.. El tratamiento tradicional de estas lesiones suele ser la reducción de la articulación o hueso y su inmovilización con una férula o una escayola, entre 20 a 40 días y después entraría la fisioterapia para la rehabilitación funcional y neuromuscular de la zona lesionada. La osteopatía ayuda al deportista manteniendo en óptimas condiciones su cuerpo para así adaptarse correctamente a la gravedad y tener en las articulaciones sus grados de movilidad  fisiológicas para poder desempeñar su función. Haciendo así una labor preventiva de las lesiones de fijaciones mecánicas funcionales. En las lesiones traumáticas después de los procesos inflamatorios o la fijación de la articulación, el osteopatía tiene recuperar las alteraciones mecánicas de compensación producidas por la anulación temporal de una o varias articulaciones, recuperar las perdidas de elasticidad del tejido retraído por los fenómenos inflamatorios y quitar la contractura de mecanismo de defensa que produce el cuerpo por intentar llevar la articulación al máximo confort, y por ultimo, darle el movimiento fisiológico a las articulaciones fijas por la contractura muscular, la férula o la escayola.

                                                           Fernando Jiménez Villar

Osteópata y profesor de la escuela Quirosoma

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