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La Medicina Clásica y Las Ciencias de la Salud

Significado e importancia del estudio teórico, integrado con el de la disección de cadáver.

En primer lugar, quiero desde aquí, dar las gracias a nuestro colega Antonio Bustos y a su equipo, por el interés que ha puesto, en que podamos establecer una “charla conferencia”, resaltando la importancia del conocimientos del Individuo Humano, para poder ejercer como buen terapeuta; así mismo los conocimientos de sus diversas y diferentes interpretaciones que, – del estudio de ese ser humano-, se ha hecho a lo largo del tiempo, hasta aquí. Hasta el momento, en el que el concepto de la Medicina se ha visto como algo más complejo que ahora conocemos como “Ciencias de las Salud”.

Para ello, debemos partir del hecho de que se trata de analizar sucintamente, las diversas “interpretaciones” que se han dado a cada concepto y a cada razón filosófica que lo engendró. No debemos olvidarnos que, – para considerarnos críticamente, con respecto a los conceptos actuales, de hoy-, hay que juzgarlos  en el tiempo en que se expusieron, no tras los años o siglos, que han transcurrido desde que se proclamaron estos conceptos, y ahora compararlos con los actuales ya que estos últimos han evolucionado con el tiempo.

En realidad, hoy en día, podemos considerar a las Ciencias de la Salud, como los “métodos” que tras una “Anamnesis”, y una “Exploración”, nos llevan un “Diagnóstico” y consecuentemente, a aplicar una “Terapéutica”, que nos permita el que el paciente pueda recuperar la Homeostasis de Canon, o sea “la tendencia a la relativa estabilidad del organismo”.

Hoy día, reconocemos que “Medicina hay una” mientras que Terapéuticas, hay varias y además, “ninguna es completa por si sola”, para conseguir el retorno total a la salud, siguiendo el proceso de “Prinum non nocere”, por lo cual las terapéuticas deberán ser lo “menos agresivas posibles”.

A lo largo del siglo XX transcurrieron, unos años de intransigencia en los cuales, se oponía una “barrera de obstáculos”, a todo lo que fuese un estudio y una terapéutica, distinta a los que se estudiase “oficialmente”, en una Facultad de Medina de Estado.

Sin embargo, esto, no evitó que las “más clásica Medicina”, utilizase como métodos terapéuticos propios, los emanados de esas, -mal llamadas- Medicinas Laterales o “paramedicinas”,- como ocurrió con las vacunas”, que desde su origen, a su utilización-, se “olvidaron” de que en realidad es una terapéutica homeopática”, que utiliza como filosofía de actuación, el proverbio de:

“Simila similibus carantur”

Al mismo tiempo, que este concepto ha ido abriéndose paso, en, prácticamente casi todas las universidades del mundo, el concepto del “estudio de la medicina”, también ha sufrido “evolución”.

Primitivamente fue el concepto de Hipócrates, quien ya en aquellos siglos, sentaba las bases éticas y morales, -en su “juramento”-, de la manera que debía comportarse en su actuación el Médico, resaltando ya la “prohibición” de actuar en procesos “abortivos y de eutanasia”.

Antiguamente en la edad media, y debido, por una parte a la prohibición del Corán, “de la intervención sobre cadáveres”,  y por la otra al poco conocimiento del ser humano, que entonces se tenía-, se actuaba, se una manera semimisteriosa. Así transcurrieron los años hasta llegar fundamentalmente, al Renacimiento, en donde Vesalio, (médico del emperador Carlos I de España), comienza a realizar un estudio objetivo sobre los cadáveres, de los ajusticiados. Habiendo nuevos horizontes, al comenzar a realizar, unas de las descripciones, de detalles, si bien parcelarias, y filosóficamente platónicas, o geométricas, pero casi perfectas, con respecto a los detalles, (no olvidemos que Platón era geómetra).

Este trabajo, en España fue, -fundamentalmente por la escuela valenciana-, continuado por otros anatómicos, como Collado, – descubridor del hueso estapedio del oído-, Jiménez, Piquer, etc., entre otros muchos, que nos dieron unos datos maravillosos, que siempre debemos valoras por lo que significan y representaron, tanto entonces como ahora, en el aporte de detalles, que hoy día son de inestimable valor, pero que presentaban el único defecto de que comenzaban y acababan en el cadáver

Sin embargo, estos magníficos estudios, adolecían de un defecto fundamental, y era debido a que comenzaban y acababan en el cadáver, sin aportar nada de funcionalismo, ya que funcionalismo es “vida”.

Este terrible error, se ha mantenido durante “6 siglos”, hasta la llegada en el siglo XX, en que Benninhof y Brauss, en Alemania, y Escolar en España, toman los datos objetivos por el proceder vesaliano, para dotarlos de la dinámica “filosófica de Aristóteles”, y conseguir ese estudio, pero no solo de cadáveres, sino proyectando al “Ser vivo, operante y dialógico, que es el ser humano”.

Esto obliga a estudiar a este ser humano como una unidad, que tiene su origen en el momento de la fecundación, en donde el huevo o cigoto, constituye ya en ese momento, Un ser humano”, con su dignidad obligaciones y derechos, que –en su desarrollo- irá pasando, por las fases de “embrión, feto, nasciturus, o recién nacido, niño, adolescente, joven, adulto, senescente y anciano”, hasta su óbito final.

Esta forma de enfocar la Anatomía, entra de lleno en el concepto de las Ciencias de la Salud, ya que están encaminadas, a devolver al paciente la “virtual Homeostasis de Canon”. Y decimos virtual, por el hecho de que, la total homeostasis no puede adquirirse en ningún momento de la vida, ya que supondría la consecución de un equilibrio estable e inamovible, que supondría el paro del metabolismo del individuo, y consecuentemente su muerte.

Para comprender los mecanismos con los que hay que actuar en las diferentes terapéuticas, es necesario el conocimiento de este individuo, pero no solo con el concepto parcelario vesaliano, sin con el concepto unitario aristotélico”, es decir, sin separar los distintos componentes que unifican la biodinámica de ese ser al que nos referimos, que en consecuencia se transforma en Ser vivo.

Sion embargo, debe existir una directriz en la cual se encuentre impresa la potencia teológica o totipotencia, -cosa que se halla en el ADN, de cada especie desde el momento de la concepción o anfimixia-, que marca la unidad global, de cada individuo.

La dirección del desarrollo y diferenciación de esta “unidad” de nuevo ser, no se realiza solamente por la citada totipotencia, pues como dice el filósofo Ortega y Gasset:

…”Yo soy YO, y mis Circunstancias”…

En donde el “YO”, es el genotipo”, y mis “Circunstancias” el fenotipo, que va a esculpir a este YO, por una “epigénesis”, continua, desde el momento de la concepción”, hasta el óbito”.

Para realizar el estudio anatómico básico, necesitamos,-como ya hemos indicado-, estudiar al individuo, analizando en todos sus parámetros y ver como se integran unos con otros, de tal manera que cuando el individuo se encuentra enfermo,- no solamente está enfermo en su zona donde indican los síntomas-, sino que el que está enfermo es todo él, su “Unidad

Este ser humano, podemos definirlo, -en el sentir de la Profesoras Ferres-Torres, como:

”Una dualidad monoantrópica, compuesta de alma y cuerpo, que necesita indefectiblemente de la vida, para poder sostenerse, ya que la ausencia de esta, nos ofrece un espíritu y un cadáver”

Dejamos a parte el “espíritu”, -en su sentido sobrenatural ya que su estudio corresponde al teólogo-.

Espíritu este, -(que no debemos confundir con las dimensiones, en el sentido natural de la biodinámica de nuestros sustrato corporal psicológico, que cristaliza en nuestra personalidad”)-, nosotros debemos de analizar esa unidad corporal”, con su sustrato morfológico y las funciones que engendra.

Es verdad que la “fábrica de Vesalio”, queda aparentemente, en el cadáver humano cuando ya no existela función”, pero solo se trata de un “molde”, que nuestros sentidos asocian al cuerpo vivo, por su gran parecido macroscópico, pero radicalmente distinto a nivel molecular.

La imagen es inestable, porque la homeostasis de Canon, han cesado los procesos de síntesis, y solo acontece una degradación irreversible.

Este proceso de asociación que indicamos, se soporta en la dinámica de las explicaciones teóricas, que deben de ser razonadas en relación con los procesos de diferenciación del tejido fascial, cuya metaplasia está regida por la potencia teleológica, y por los procesos de epigénesis.

Epigénesis, que va induciendo, unificando y diferenciando funcionalmente los tejidos, órganos y sistemas, creando, entre otros, los sistemas neuromusculares, de Escolar, que con la integración inconsciente de los procesos agonistas y antagonistas generan la función eurítmica”, etc. Tejidos sistemas y órganos, que acusaran el patológico desequilibrio de la homeostasis de Canon, con los síntomas correspondientes.

Debemos de tener presente,  que muchas veces, cuando el proceso patológico es incipiente, se expresa por los parámetros neuroendocrinos, psicológicos, fundamentalmente afectivos que integran nuestra Personalidad.

Cuando el proceso se cronifica, loa síntomas actúan además sobre los puntos tiger, que se encuentran alejados del foco patológico, pero unidos a él, por sus conexiones embrionarias, desde su origen, dando lugar a los dolores sintomáticos, o dolores referidos o puntos Head.

Consideramos fundamental, el que a través de estos estudios, se vayan objetivizando la topografía de los órganos y sistemas, por medio, de la Anatomía Palpatoria, de las Reconstrucciones Planimétricas del Cuerpo Humano, y sobre todo por la “Disección” sobre “Cadáver Humano”, confrontando diariamente, los conceptos adquiridos teóricamente, con los resultados obtenidos a través de la disección del cadáver que permite la unificación de los conceptos teóricos con los prácticos, integrándolos, por el tacto, con todas las imágenes adquiridas por el resto de los sentidos. Este proceder es el que completa la formación.

Debemos de indicar que el estudio, debe realizarse, siempre bajo la dirección de un Profesor, en un ejercicio, en el cual, tanto alumno como profesor, puedan y deban realizar preguntas, de tal manera que a través de ese “diálogo” se origine el proceso filosófico Existencial Antropológico”, que corresponde a nuestra especie.

Dr. Smith Agreda para la Escuela Quirosoma, Septiembre 2012

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